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REFLEXIONES ACERCA DE LA PATRIA

REFLEXIONES ACERCA DE LA PATRIA

RÓMULO LIFONCIO: El DANZAQ y la danza de las tijeras

Danzante de las tijerasLa danza de las tijeras, baile tradicional en el que dos bailarines, acompañados por sus respectivos violinistas y arpistas, danzan en turnos compitiendo con sus movimientos, agilidad y arte para manejar las tijeras. Los DANZAQ se caracterizan por la acrobacia de sus pasos, al compás de dos grandes tijeras metálicas que producen un singular sonido, semejante a campanadas. Es un duelo ancestral originario de la zona andina del Perú, siendo su cuna la ciudad de Ayacucho, luego se trasladó a Huancavelica y Apurimac, regiones donde aún se cultiva y enseña esta danza, que se comunica a través de la sangre: de padres a hijos. Por tal motivo, los danzantes actuales son descendientes directos de aquellos dansaqs que José María Arguedas describe con tanto colorido y esplendor, como un símbolo de nuestra riqueza cultural y ancestral que no podemos ni debemos permitir desaparezca en la noche del olvido.

TREN DE ATERRIZAJE, por José Güich Rodríguez (acerca del poeta STANLEY VEGA)

 

Artículo El reino frugal, firmado por el narrador y profesor universitario José Guich y aparecido en su columna Tren de aterrizaje del diario Correo.

 

Al mediodía en Moguer

"Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando".

Juan Ramón Jiménez.

Hacia el mediodía, cuando el sol es más que un astro en las alturas, cuando semeja la definitiva antorcha que acabará con las piedras y la yerba de Moguer, de tanto arder; caminamos los poetas venidos desde dispersas herradumbres del camino, ciegos de lejanía, con distintos acentos y las manos vacías de palomas, para estrechar el aire de su encuentro. Con las vocecitas chicas y los pasos apurados por la callejuela larga que iba al cementerio. Al mediodía, cuando enrumbamos en busca del poeta, mientras nos conocíamos y soñábamos con el eco de un poema en las calles sin sombra de Moguer. Al mediodía, desde las atalayas de los vientos que se detienen en cada sepultura, Juan Ramón nos escucha decirle poemas, pronunciarle con respeto en la voz enronquecida del instante, cuando acaso quisimos despertarle del ensueño inmortal que le sostiene en la fragua sin fin de la memoria, porque la gran memoria es la cuna y el cielo de los seres que amamos, de los que recordamos.

TIEMPOS DE LUTO

“PARA todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar (...)”.

Eclesiastés 3

Y nuestro tiempo de llorar se ha acercado. Nuestro luto por los hermanos asesinados cobardemente en la Amazonía peruana, en el marco de un tiempo sin tiempo, tiempo vil que no debería existir en la memoria de la tierra, ultrajada, malherida y atacada cada vez que le matan a los hijos, cada vez que usurpan sus derechos y sus libertades, que traicionan su condición humana, que les despojan de todo lo que han sido, para que ya no sean más.

Nuestro tiempo de hoy debería reunirnos para reir y abrazarnos, para festejar a la patria en su infinita libertad. Pero ya no albergamos risas ni calores para compartir; sólo tenemos el llanto a punto de aflorar, la rabia en cada puño, la impotencia y el dolor dentro del pecho. Han matado a nuestros hermanos, a los más desfavorecidos, como vienen haciendo desde hace mucho tiempo de los tiempos por un puñado de tierra, por las riquezas subyacentes en nuestro suelo peruano. Los han vuelto a matar una vez más y a nosotros mismos nos han matado un poco, ahora somos más frágiles y vulnerables a la duda, al desconcierto, a la nada.

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